Entre muchas enfermedades urológicas, la cistitis en las mujeres es la patología más común. La etimología se debe al daño de la capa mucosa superior de las paredes internas de la vejiga por el proceso inflamatorio. A veces, la capa submucosa y muscular interviene en el proceso de daño, provocando cambios en la estructura tisular del órgano y alteración de sus funciones.
Las mujeres tienen muchas más probabilidades de sufrir cistitis (hasta el 80% de todos los pacientes). Esto se debe a la peculiaridad de la estructura anatómica femenina del canal uretral. Es más ancha y más corta que la uretra masculina, lo que no causa dificultades a los agentes infecciosos.
El cuadro clínico de la enfermedad puede manifestarse de forma aguda o crónica, con diversos síntomas y signos.
Causas de la cistitis

La cistitis en sí pertenece a la clasificación de enfermedades infecciosas. Su génesis está asociada a portadores bacterianos: bacterias coliformes (en un 70%), estafilococos esféricos y otras bacterias. El papel principal en la aparición de cistitis en mujeres se le da a la propagación de la infección a partir de posibles lesiones en el cuerpo:
- En los órganos subyacentes (diversas formas de vulvovaginitis);
- Ruta descendente con el flujo de orina desde focos de inflamación en los riñones y las partes superiores del uréter;
- Hematógenamente promoviendo el patógeno (a través del torrente sanguíneo).
A menudo, la cistitis aguda en las mujeres se desarrolla como resultado de un subdesarrollo estructural del sistema urinario o neoplasias oncológicas, que crean un obstáculo para el proceso normal de producción de orina, contribuyen a su retención aguda en el sistema urinario y al desarrollo de una infección.
El desarrollo de la patología está influenciado por varios factores que contribuyen a una disminución de la resistencia (resistencia) general del sistema inmunológico:
- Enfermedades infecciosas agudas y crónicas en la historia (sufridas previamente): inflamación de los apéndices, trompas de Falopio u ovarios, pielonefritis aguda o purulenta, inflamación de la uretra;
- Hipotermia y trabajo sedentario prolongado;
- Condiciones y enfermedades que reducen la protección inmunológica (embarazo y diabetes);
- Focos crónicos de infección: dolor de garganta, rinitis o caries;
- Medicamentos inmunosupresores, estrés e inestabilidad del sistema nervioso;
- Lesiones de espalda;
- Relaciones sexuales tempranas;
- Descuido de la higiene;
- Factor edad.
Formas de cistitis y características de manifestación.
La cistitis en las mujeres puede manifestarse de diversas formas, debido a cambios morfológicos en la pared de la cavidad de la vejiga.
- La patología catarral se caracteriza por hiperemia e hinchazón de la capa mucosa de la membrana del órgano, provocada por la acción del proceso inflamatorio.
- En la forma hemorrágica, aparecen áreas sangrantes de daño en la membrana mucosa. Hay un aumento de glóbulos rojos y hematuria macroscópica (orina oscura o roja).
- En la forma necrótica (ulcerativa), se observan depresiones profundas en forma de surcos que penetran en el tejido muscular de la membrana.
- La forma folicular de la enfermedad se caracteriza por la tuberosidad de la capa mucosa, causada por la formación de tubérculos foliculares debajo de la membrana mucosa, que no modifican la superficie de la cavidad en sí.
- Aspecto fibroso: la superficie de la capa mucosa está cubierta con una película purulenta o de fibrina de color blanquecino o violeta. Las paredes de la vejiga se inflaman, el revestimiento superior de la cavidad se vuelve más denso y se arruga.
- La cistitis ampollosa se manifiesta por un enrojecimiento excesivo prolongado y una acumulación significativa de infiltrado (hinchazón) en la capa superior del revestimiento interno de la vejiga.
- La manifestación pólipa se caracteriza por un proceso inflamatorio prolongado que provoca el desarrollo de pólipos en la capa mucosa y en la zona cervical del órgano.
- En la patología quística, debajo de la capa de la membrana mucosa de la vejiga, se forman neoplasias quísticas únicas o grupales, llenas de tejido linfático y rodeadas de epitelio modificado.
- El tipo de patología incrustante se caracteriza por un curso prolongado. Un síntoma característico es la formación de depósitos de fosfato (incrustaciones) en las paredes de la cavidad de la vejiga, que posteriormente contribuyen a la formación de cálculos. La transformación de carbamida (urea) en álcali se produce por culpa de microorganismos bacterianos capaces de metabolizarse.
Signos y síntomas de cistitis en mujeres.

En los casos agudos se observan síntomas vívidos de cistitis y signos pronunciados de la enfermedad en las mujeres, acompañados de intoxicación general (malestar general, debilidad, escalofríos, vómitos o náuseas, ligero aumento de temperatura).
Cuando la enfermedad, después de la remisión (recuperación aparente), se repite periódicamente (más de 2 veces al año), entra en la etapa crónica. Los síntomas de la cistitis crónica en las mujeres pueden ser menos pronunciados.
Los procesos de inflamación se alternan con la etapa de remisión y el curso clínico agudo. La cistitis en remisión no muestra signos ni síntomas externos. Cuando la enfermedad empeora, aparecen muchos síntomas característicos:
- Mayor necesidad de orinar (cada 20 minutos);
- Dolor, ardor y escozor a lo largo del tracto uretral en el momento de la producción de orina;
- Dolor en el área suprapúbica (puede ser un síntoma independiente o acompañar a la liberación de orina);
- Olor desagradable y turbidez de la orina, formación de escamas, coágulos de sangre o purulentos en ella;
- Sensación de orina residual en la bolsa de orina;
- Dolor en la región lumbar y renal;
- Puede desarrollarse enuresis (incontinencia urinaria).
Cistitis crónica en mujeres. Tiene varios signos del curso clínico de la enfermedad.
- El curso latente es estable, con procesos de exacerbación raros o frecuentes. Los síntomas se "borran" o están completamente ausentes.
- El tipo persistente se manifiesta por síntomas característicos de la patología crónica. En este caso, las funciones del urinario no se ven afectadas. Remisión y exacerbación alternadas, son posibles signos de sangrado dentro del órgano.
- El curso intersticial se caracteriza por signos de manifestación dolorosos estables con síntomas significativamente pronunciados. La inflamación se extiende profundamente hacia los tejidos, un trastorno de la función del reservorio (enuresis). Este es el tipo de enfermedad más grave.
Con un tratamiento oportuno, la enfermedad se puede tratar rápidamente; de lo contrario, no se pueden evitar las complicaciones.
Posibilidad de complicaciones
La falta de tratamiento o la terapia seleccionada incorrectamente provocan recaídas y complicaciones de la enfermedad:
- La transición de procesos inflamatorios a la estructura muscular de la pared de la vejiga: el desarrollo de un tipo de patología intersticial.
- La propagación ascendente de la infección, que afecta los órganos suprayacentes del sistema urinario, contribuye a la formación de patologías de fondo asociadas: daño a la pelvis renal, inflamación purulenta de los riñones, etc.
- Rotura intraperitoneal de la vejiga (no excluida) con posterior formación de peritonitis.
Cistitis: ¿a qué médico debe acudir una mujer?

Si aparecen signos de la enfermedad, es necesario consultar a un urólogo para confirmar el diagnóstico. Es este médico quien resuelve los problemas urológicos.
Para excluir las consecuencias de las ETS, es necesario consultar a un ginecólogo. Es posible que necesite un frotis de flora vaginal, que ayudará a identificar la enfermedad y determinar su etapa de desarrollo.
Diagnóstico: identificación de la enfermedad.
Para identificar la enfermedad se utilizan varios tipos de exámenes de diagnóstico, desde diagnósticos rápidos hasta métodos de examen convencionales, que incluyen:
- examen de parámetros de sangre y orina;
- identificación de procesos inflamatorios ocultos en el sistema urinario;
- diagnóstico de enfermedades infecciosas mediante análisis de PCR;
- siembra en tanques para flora - detección de UPM (bacterias);
- identificación de enfermedades subyacentes: ecografía del sistema genitourinario;
- análisis de disbiosis vaginal;
- biopsia;
- examen endoscópico de la cavidad interna de la vejiga (cistoscopia).
¿Cómo tratar la cistitis en las mujeres? - drogas y medicamentos

La rapidez con la que se puede curar la cistitis en las mujeres depende de un protocolo de tratamiento correctamente elaborado. Las tácticas de tratamiento incluyen varias técnicas terapéuticas.
La terapia con medicamentos implica la prescripción de antibióticos adecuados para la cistitis crónica en mujeres para suprimir las infecciones concomitantes: una clase de cefalosporinas y una combinación de penicilinas protegidas.
Se prescriben inmediatamente, sin esperar a que se identifique el patógeno, seguido del ajuste de los fármacos.
El tratamiento principal son las tabletas. En el tratamiento de la cistitis en mujeres, se recetan comprimidos para aliviar los síntomas. Estos incluyen agentes antiinflamatorios e inmunomoduladores, antiespasmódicos y urosepticos a base de nitrofuranos y sulfonamidas. Como tratamiento adicional se pueden prescribir antiespasmódicos y urosepticos naturales (hierbas, hierbas, etc.).
Los medicamentos específicos se prescriben de forma puramente individual. Dado que muchos de ellos tienen una serie de contraindicaciones y restricciones en su uso. El tratamiento será completo si se sigue un régimen suave y una dieta equilibrada, ya que la alimentación juega un papel importante.
- es necesario beber más líquido (agua sin gas, jugos);
- más alimentos que contengan vitamina C;
- excluir de la dieta las carnes ahumadas, las especias, las frituras y los platos ricos en potasio (platos elaborados con requesón, queso y leche);
- No se permite el alcohol.
Medidas para prevenir la cistitis.
Para prevenir una recaída de la enfermedad, debe seguir estrictamente las recomendaciones de su médico. Reglas básicas:
- evite la hipotermia y estar sentado por mucho tiempo;
- Consumir hasta 1,5 litros. líquidos por día;
- evite el estancamiento de la orina (no aguante las ganas);
- durante la intimidad, utilice métodos de protección;
- No descuides la higiene personal (especialmente durante el ciclo menstrual).
Seguir estas sencillas reglas le protegerá de un nuevo tratamiento de la enfermedad.

























